Es un tratamiento que aplica estimulación eléctrica para tratar los espasmos musculares y el dolor. Puede ayudar a prevenir la atrofia y aumentar la fuerza en pacientes con lesiones. Es esencial mantener los músculos activos, sobre todo después de sufrir una lesión medular o un ictus.
La administración de estimulación eléctrica debe excluir a los pacientes con marcapasos o que padezcan ciertos tipos de enfermedades cutáneas.
Las mujeres embarazadas también deben evitar este tratamiento. Se recomienda pedir consejo a un médico titulado antes de iniciar este plan de tratamiento. Con la estimulación eléctrica, los fisioterapeutas pretenden mejorar la calidad de vida del paciente cuando los planes de tratamiento tradicionales no funcionan.